Sala 5

Un parto diferente

El parto

El parto es tan especial en los seres humanos que se puede considerar una singularidad de nuestra especie.

Realmente es casi un milagro que el feto a término atraviese un pasadizo tan angosto y tan complicado que se puede describir como un tubo retorcido y doblado. Retorcido por la forma de la cavidad de la pelvis y doblado porque la vagina se abre hacia delante. El feto humano tiene pues que rotar y doblarse, o sea, flexionar la cabeza primero hacia el pecho para recorrer el canal del parto y luego hacia la espalda para salir del cuerpo de la madre.

Y lo curioso es que en nuestros parientes más cercanos, chimpancés, gorilas y orangutanes, el parto es fácil, es decir, holgado y recto, por lo que las dificultades y los problemas han surgido a lo largo de nuestra evolución. Tienen que ver con la postura erguida y con el tamaño de nuestro cerebro. El parto humano es, entonces, una increíble solución de la naturaleza a un “conflicto de intereses” entre la encefalización y la postura bípeda.

También es muy especial el recién nacido porque nace mucho más desvalido que las crías de los demás primates. Por eso se dice que en los humanos hay nueve meses de desarrollo uterino y doce meses de desarrollo extrauterino, dado que es entonces cuando alcanzan un grado de madurez comparable al chimpancé recién nacido.