Sala 7

La colección

LA COLECCIÓN

Las viejas figuras de cera siguen hoy sirviendo e iluminando a la sociedad. Los modelos anatómicos nos explican la evolución al mostrar en cuatro grandes apartados (postura erguida, lenguaje, cerebro y parto) nuestras principales singularidades: lo que nos hace humanos. ¿Qué mejor homenaje se le puede hacer a la antigua colección y a sus autores que prolongar su función educadora?

La Parturienta

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LA CERA

Material que captura el recuerdo por su capacidad de aprehender la huella de un objeto presionado sobre ella, la cera siempre ha estado dotada de un halo de magia, derivado de su poder evocador, al mostrarnos una imagen que permanece situada entre dos estados contradictorios: la disolución de la vida y la solidificación de la representación. Enigmáticas e inquietantes, las esculturas en cera se nos presentan como testigos supervivientes del pasado, objetos que custodian la memoria científica, técnica y artística de otros momentos históricos.

Orgánica y dúctil por excelencia, estimula el sentido del tacto entre los dedos del escultor. Fluctuante en su constante metamorfosis de estados físicos, la cera se calienta al entrar en contacto con la temperatura de sus manos, asume sus huellas, se muestra maleable a voluntad hasta volver a adoptar una nueva apariencia, dispuesta siempre a mudar por adiciones o cambios durante la fase de creación. Se deja cortar con la espátula del escultor en su estado sólido o fluye líquida dentro de los moldes.

La cera está ligada a los procesos de la vida y aunque se trata de un material frágil y temporal, ha sido utilizada para elaborar objetos perdurables. Al ser maleable por su blandura y mostrar una apariencia grasa y húmeda, fue apreciada como la sustancia más apropiada para plasmar  los ciclos de la existencia. Capaz de adoptar las cualidades de la carne, imitar la textura y el color de cada órgano o semejar la suavidad, transparencia y luminosidad de la piel humana, en un constante rito mágico de lo semejante que provoca empatía en el espectador.