Museo de Anatomía “Javier Puerta”

Aunque los primeros datos indirectos de la existencia del Gabinete Anatómico se remontan a 1752, es con la creación del Real Colegio de Cirugía de San Carlos (Real Cédula, 1787) cuando el Gabinete Anatómico y Patológico adquiere auténtica entidad, a la vez que se señalan sus normas de funcionamiento y la orden de crear esculturas en diferentes materiales para poder estudiar anatomía en las épocas donde no se podía practicar la disección.

Como en el resto de Europa, la reforma de los estudios de cirugía en España se produce en el seno de los Reales Colegios de Cirugía (Cádiz, 1748; Barcelona, 1764; Madrid, 1780). Aunque es el último en constituirse, el primer proyecto de un Real Colegio de Cirugía en Madrid corresponde a Fernando VI, poco después de la puesta en funcionamiento del colegio gaditano. De hecho, hasta su definitiva creación se elaboran diferentes reglamentos que van dando forma al proyecto definitivo.

El 13 de abril de 1780 se publica la Real Cédula de creación en Madrid de un Colegio y Escuela de Cirugía (ratificada en 1783). El Colegio estará dedicado a la formación de profesionales que atiendan las necesidades de la población civil, como se expresa en el texto de la Real Cédula. Se pretendía con ello poner la anatomía y la cirugía en Madrid en el mismo grado de cultura, perfección y estimación que alcanzaban en otros lugares, como por ejemplo en la corte de París.

El 24 de febrero de 1787 se pública la Real Cédula en la que aprueban las Ordenanzas del Colegio de Cirugía establecido en Madrid con el nombre de San Carlos (Real Cédula, 1787). El Colegio se ubica en los sótanos del Hospital General de Madrid y es inaugurado el día 1 de octubre de 1787.

El primer director del Gabinete es Antonio de Gimbernat y Arbós (1734-1816), que asume el cargo como director del Real Colegio de Cirugía de San Carlos, junto a Mariano Ribas y Elías (1730-1805). Desde su nombramiento, uno de los objetivos fundamentales de Gimbernat fue el desarrollo y crecimiento del Gabinete Anatómico y Patológico hasta convertirlo en un excepcional museo sin rival en Europa. Impresionado por la gran colección de esculturas anatómicas del cirujano inglés John Hunter (1728-1793) y director (junto a Mariano Ribas) de la realización de una docena de esculturas en cera, cuyo disector fue Ignacio Lacaba y Vila (1745-1815), su impulso fue definitivo para la creación de las excepcionales esculturas en cera policromada que forman parte de los fondos del museo.

El nombramiento de Pedro González Velasco (1815-1882) como director del Museo Anatómico en 1857 hizo que el museo alcanzase su época de mayor esplendor, pues no sólo se restauraron las figuras de cera sino que se produjeron piezas naturales procedentes de la sala de disección y se conformó una excelente osteoteca.

En 1876 y bajo el decanato de Julián Calleja Sánchez (1836-1913), catedrático de Anatomía, se abren de forma gratuita los museos para los estudiantes de la Facultad.

En 1885, Federico Olóriz Aguilera (1855-1912) funda el Museo Antropológico de la Facultad de Medicina, donde deposite su colección de cráneos que había iniciado en 1884 con catorce piezas y que llegó a contar con 2.250 ejemplares, de los que más de un millar constituyen fondos del museo.

Con posterioridad han sido muchos los anatómicos que han contribuido al engrandecimiento del museo, bien por sus aportaciones o por su esfuerzo en mantenerlo en las condiciones más dignas posibles. Así, Julián de la Villa Sanz (1881-1957) amplía la osteoteca del museo; Pedro Ara Sarriá (1891-1973) aporta disecciones del sistema de conducción cardíaco; Daniel Mezquita Moreno (1887-1973) trabajó fundamentalmente en reproducciones en escayola y en madera de diferentes regiones anatómicas; Francisco Orts Llorca (1905-1993) aportó disecciones de diferentes nervios craneales; y Luis Gómez Oliveros (1914-1991) dejó preparaciones de panorganografía y corrosiones vasculares de órganos y fetos.

Destacan los denodados esfuerzos de Javier Puerta Fonollá (1949-2004), quien hasta su imprevisto fallecimiento mantuvo la ilusión por conseguir que el estado del museo estuviera a la altura de la calidad de sus fondos.

Los fondos del Museo. La colección de ceras anatómicas.

El museo, en la actualidad, está constituido fundamentalmente por los siguientes fondos:

  • La colección de esculturas en escayola policromada, la más numerosa del museo, que hacen referencia a diferentes regiones del cuerpo humano y en algún caso a técnicas quirúrgicas. Mayoritariamente realizadas en el siglo XIX por José Díaz Benito y Angulo (1824-1890) y Cesáreo Fernández Losada (1831-1911), muchas de ellas bajo la dirección de Pedro González Velasco.
  • Las colecciones óseas de diferentes etapas de la vida prenatal y postnatal, que permiten un completo recorrido por el desarrollo del aparato locomotor.
  • Más de mil cráneos de la denominada “Colección Olóriz”, de carácter antropológico, creada a principios del siglo pasado por el catedrático de anatomía Federico Oloriz Aguilera y con posterioridad dividida en diferentes lugares de la Facultad de Medicina.
  • La presencia de dos esqueletos perfectamente conservados, un gigante de 2,15 metros y otro perteneciente a un granadero francés de la guerra de la independencia, ambos aportados al Museo por Pedro González Velasco.
  • Diferentes modelos anatómicos, en distintos materiales, para el estudio de distintas estructuras del cuerpo humano. Todos ellos aportando la tan necesaria tercera dimensión en el estudio de la anatomía.
  • También se pueden apreciar representaciones en cartón piedra, diferentes tipos de láminas anatómicas, preparaciones momificadas o semiartificiales de regiones anatómicas y diferentes tipos de trabajos realizados por alumnos a lo largo de la historia del museo.
  • Además entre los fondos del museo se encuentran las primitivas mesas de disección del gran anfiteatro del Colegio de Cirugía de San Carlos, algunas labradas con el nombre del profesor que disecó en ellas y distinto material accesorio de aquella época, como el carro de transporte de cadáveres a las aulas para explicar en ellas sobre un cadáver disecado.

La colección de ceras anatómicas

Desde el comienzo del funcionamiento del Real Colegio de Cirugía de San Carlos, como señalan sus ordenanzas, existe el encargo real de realizar una colección de esculturas anatómicas en cera policromada, a semejanza de otros museos europeos. Estas esculturas representan el paso de dos a tres dimensiones en la enseñanza anatómica, a la vez que permiten ésta en los períodos en los que no era posible realizar la disección.

En el informe emitido por el Director del Real Colegio, Antonio de Gimbernat,  en diciembre de 1794, se dice entre sus párrafos:

"La formación del gabinete anatómico y patológico, que se encargó muy estrechamente en las Ordenanzas, se halla muy adelantada, así en piezas naturales simples preparadas, como en artificiales de cera. De estas últimas se cuentan hoy 57, trabajadas todas superiormente bajo la inmediata y privativa inspección del Director Don Antonio de Gimbernat, a cuyo cargo se puso exclusivamente este ramo por orden de S. M. (....................). Entre ellas merecen especial atención la colección de las que representan los diversos estados de preñez desde la concepción hasta el parto, las varias posiciones del feto dentro de la matriz, y su comunicación con la madre: circunstancias todas esencialísimas para el acierto en la práctica de los partos, y que en esta colección se presentan de bulto y al natural. Para complemento de esta materia se están concluyendo en cera varias piezas que manifiestan los progresos del parto natural y todas las especies de los trabajos preternaturales, de manera que esta colección puede actualmente tener lugar entre las celebradas de Europa. (………………..). Para que se multiplique la instrucción  y entre por los ojos la Anatomía, que es la primera base quirúrgica, se ha expuesto al uso público de cuantos concurren al Colegio un pliego entero de estampas anatómicas iluminadas, guarnecidas por marcos y acompañadas de explicaciones impresas en castellano, por cuyo medio puede aprenderse y repasarse la Anatomía, aún en las estaciones del año que imposibilitan la disección." 

La realización de las figuras fue encargada al escultor malagueño Juan Cháez (1750-1809), escultor de cámara de Felipe IV que realizó sus mejores obras en barro cocido y al modelador italiano Luigi Franceschi, discípulo o trabajador del taller del Felice Fontana en el Museo de la Specola de Florencia. Ambos bajo la dirección anatómica de Ignacio Lacaba, primero como encargado de disección (1787-1795) y luego como catedrático de anatomía (1795-1799).

En el libro publicado por Lacaba, junto a Jaime Bonells en 1796, Curso Completo de Anatomía del Cuerpo Humano se hace referencia a alguna de las figuras de cera, así como a la técnica de realización de las mismas.

Entre las esculturas destacan las relacionadas con la gestación y el parto, muchas de las cuales siguen las láminas (paso de dos a tres dimensiones) contenidas en el famoso libro de William Smellie (1697-1793) y William Hunter (1718-1787), A Sett of Anatomical Tables with Explanations and an Abridgement of the Practice of Midwifery, publicado en 1754.

Sin lugar a dudas, sobre toda la colección de ceras, destaca por su impacto artístico y visual la denominada “La Parturienta” o la “Venus sedente”, escultura sedente en cera con el abdomen abierto y un feto a término en su interior. Fue realizada en un periodo de tiempo comprendido entre 1789 y 1790, como se desprende de la “Gaceta Oficial del Colegio” de 12 de noviembre de 1790, donde se realiza una detallada descripción de la pieza: “………….. se ha construido una primorosa figura que representa con toda propiedad una mujer muerta al noveno mes de preñada. En ella se ve abierto el vientre, la natural posición y volumen del útero grávido, e igualmente la situación del hígado, estómago, omento e intestinos, con los vasos sanguíneos según han quedado después de la sección”. Es posible que con esta obra, aparentemente original y de profundo y desgarrador impacto visual, Cháez y Frasceschi alcanzaran su máxima expresión artística.